LAS UTOPIAS RENACENTISTAS,
ESOTERISMO Y SIMBOLO
XI. OTRAS UTOPIAS RENACENTISTAS
FEDERICO GONZALEZ

Atalanta Fugiens de Michael Maier: Alquimia, música, imagen.
Uno de los más conocidos alquimistas por obra de su tratado Atalanta Fugiens ha sido entre los epígonos del Renacimiento alemán del s. XVI, Michael Maier (1568-1622), que graduado en medicina y filosofía por la universidad de Rostock se interesó desde muy joven por la Alquimia. También se proclamó miembro de la Orden Rosacruz (ver aquí Cap. IV), o más bien, reveló sus ideas afines a aquella organización –como también lo hiciera el hermetista inglés Robert Fludd con el que compartía su admiración por John Dee–1 ubicada en el ámbito del Colegio Invisible, la Iglesia Secreta o la Ciudad Celeste. Fue médico en la corte del Emperador Rodolfo II y ennoblecido por él con el título de Conde Palatino, y también su secretario privado y un miembro del Consejo Imperial, amigo en otras ciudades de Alemania del Landgrave Mauricio de Hesse y del príncipe Christian I de Anhalt; igualmente de modo ocasional fue enviado como diplomático a distintos países entre ellos Inglaterra, donde seguramente conoció al mencionado Fludd.

En el estudio y traducción que de Atalanta Fugiens hace Joscelyn Godwin se explica que:

Maier tenía un gusto por lo maravilloso, lo arcano, lo misterioso y asombroso, cultivado sin duda en la corte de Rodolfo en Praga, donde el Emperador coleccionaba con avidez en su ‘Kunstkammer’ –uno de los primeros museos– objetos que iban desde medallas y gemas hasta fenómenos y rarezas de historia natural.

Pero también era un profundo conocedor y erudito en determinadas cuestiones que se correspondían con sus múltiples intereses. En este sentido podría encarnar el prototipo del sabio renacentista y su obra Atalanta Fugiens da una muestra cumplida de ello. Ella posee en cada uno de los emblemas que la adornan con magníficos grabados, un lema, un epigrama, y una composición musical, concretamente una fuga; y en todo este lenguaje simbólico y criptogramático las artes y los símbolos se corresponden los unos con los otros dejando al lector la posibilidad de ir resolviendo todas estas analogías conjugadas de modo original, dadas las relaciones significativas que se pueden entretejer entre ellas. Sin duda se trata de una obra de Alquimia que se expresa con una terminología que ya ha sido utilizada anteriormente por otros adeptos. Al mismo tiempo los grabados expresan o sugieren ideas extraordinarias y diversas lecturas siempre originales y de una extraña belleza, como es el caso de la enigmática literatura alquímica en general.

Antes de su estadía en la corte de Rodolfo II los datos sobre él son vagos, sin embargo se conocen los títulos de algunas de sus obras, como su primer libro Arcana arcanissima (1614)2 donde expresa que los mitos egipcios y griegos son alegorías del trabajo alquímico, es decir, de la labor espiritual efectuada en el athanor del alma con el auxilio de la Ciencia Sagrada. Igualmente, su estudio llamado De circulo physico quadrato Symbola aurea mensae (1616),3 en la que se exponen postulados fundamentales del Arte por medio de doce alquimistas del pasado que lo celebran en torno a una mesa de oro, Tripus aureus (1618) formado por tres tratados recopilados por el autor: The Ordinal of Alchemy de Thomas Norton, Testamentum de John Cramer y Las Doce Claves de Basilio Valentín. Habría que buscar en estos autores las fuentes y gran parte del lenguaje de la alquimia verdadera, que no obstante se renuevan con cada autor, en este caso en M. Maier. En su Silentium post clamores (Francfort 1617) sostiene la autoridad de los Manifiestos Rosacruz y defiende a la Fraternidad de calumnias. Por su parte, Septimana philosophica (1620) es un diálogo de amor que transcurre en seis días y tiene como protagonistas a Hiram, el Rey Salomón y la Reina de Saba.

Los grabados extraordinarios de Atalanta Fugiens no están firmados y generalmente se asume que ellos son obra de Mateo Merian, yerno del famoso editor Juan Teodoro de Bry que también interviene en la publicación casi simultánea de las obras más importantes de Fludd. En el pórtico, que publicamos (pág. 237), se narra gráfica y sintéticamente toda la leyenda, donde figuran Aegle y Aretusa, el monstruo, Hespertusa (las tres Hespérides, moradoras del famoso Jardín, hijas de Atlas).4 Venus e Hipómenes, éste y Atalanta, el templo y los esposos felices después de la aventura, –lo que nos recuerda a Hypnerotomachia Poliphili– el león macho y hembra, y Hércules.

Son cincuenta grabados, lemas, epigramas y fugas musicales los que conforman el Atalanta Fugiens creado a partir de las Metamorfosis (X, 560-708) de Ovidio inspiradas en la mitología griega. Esta narración sintetizada nos describe el hecho de que Atalanta, mujer enormemente veloz en sus recorridos, apostó con Hipómenes arreglando una carrera tras la que, en caso de perderla, respectivamente ella debiera casarse y él ser sacrificado. Entonces Hipómenes concibió la idea de engañar a Atalanta llevando tres manzanas de oro que iría arrojando en el camino, cosa que realizó, mientras ella cayendo en su trampa se detenía a recogerlas. Finalmente la figura masculina gana la apuesta y con ello salva su vida a la par que la mujer debe casarse con el ganador, cosa que Atalanta no deseaba y con la que no contaba.

La obra narra mediante esta batería de estímulos y mensajes, las aventuras del alma en pos del Conocimiento y los avatares a que se encuentra sometida por ello.

El alquimista del Renacimiento trabaja con sus manos y representa en su laboratorio una escenificación de las distintas operaciones que las transmutaciones de los minerales simbolizan; que él manipula, y que se hallan además íntimamente relacionadas con estados de su conciencia; o sea, ubicadas en el plano intermediario de su alma, ya fuese en su aspecto más grosero o el más sutil. Y que se reflejan en pequeño en formas de la cosmogonía y la teogonía en virtud de la correspondencia entre el micro y el macrocosmos.

Estas cincuenta estaciones del libro de Maier ejemplifican distintos estados de conciencia que recorre el alma en esa vía cuyo premio es el Conocimiento. Y debe buscarse constantemente en ellas la coniunctio oppossitorum, el solve (disolver) y coagula (coagular) como ley general de todas las operaciones en el laboratorio del alma. Es decir, dentro de nosotros mismos que pasamos a nuestra vez a considerarnos como tubos de ensayo, experimentos de la creación, aún inacabada, y en la que como seres humanos jugamos un importantísimo papel. En el gabinete alquímico de la mente se cuecen todos los humores y posibilidades de nuestra especie. Conocer las últimas verdades, o ser un hombre nuevo, supone la transmutación de lo fijo a lo volátil y de lo volátil a lo fijo.

Vale ahora copiar los epigramas latinos de los diez primeros emblemata:5

Emblema I.- Si el embrión que está encerrado en el ventoso
vientre del Bóreas, llegara a ser dado a luz vivo,
él solo podrá superar todos los trabajos de los héroes
con su arte, su mano, su fuerte cuerpo, su mente.
No sería para ti como un Caeso ni un inútil aborto,
ni como un Agrippa, sino un nacido bajo buena estrella.
Emblema II.- Se dice que Rómulo estrujó las ásperas ubres de una
loba, y Júpiter, las de una cabra. Si se dio crédito a estos hechos,
¿Qué tiene de extraño que nosotros digamos que la Tierra
nutrió con su leche a la tierna prole de los Sabios?
Si una bestezuela alimentó a tan grandes héroes, ¿cuán grande
no será aquél al que sirvió de nodriza el globo terrestre?
Emblema III.- Tú que gustas de escrutar los arcanos ocultos,
no permanezcas inactivo y toma como ejemplo todo lo que pueda ayudarte. ¿No ves acaso a la mujer limpiar los paños de manchas,
como suele, añadiéndoles agua caliente?
Imítala y así no trabajarás en vano en tu arte,
pues la onda se lleva la suciedad del cuerpo negro.
Emblema IV.- No habría ahora en el mundo tal cantidad de
hombres, si al hermano no se le hubiera dado como primera esposa
su hermana. Así, pues, une de buen grado a dos hijos de los
mismos padres, de modo que sean marido y mujer en el lecho.
Dales de beber a ambos en el nectarino licor filtros de amor,
y su amor engendrará la esperanza de un vástago.
Emblema V.- Póngase en un pecho femenino un gélido sapo,
que beba la leche como si fuera un niño.
Que crezca y se hinche sobre la ubre vaciada,
y la mujer enferma liquide su vida.
De ahí harás una noble medicina que arrancará la ponzoña
del corazón humano y detendrá la corrupción.

Como se verá el lenguaje es típicamente alquímico, una combinación de enigmas y símbolos que suponen un discurso previo, aunque ignoto a simple vista, con expresiones tan curiosas como el del Emblema XXXVII que dice:

Tres son las bases del magisterio: agua fétida
y vapor níveo y león de piel verde.
El agua, como madre, pare y produce los otros elementos, y es la
primera cosa y la última para que los Sabios hagan la piedra.
Pero el león verde es el metal de Hermes; y la piedra conocida por
los capítulos de los libros es el humo blanco y el agua.

Sin duda poética, la expresión de estos textos necesita de un código para ser desvelada. Tal situación pertenece a la naturaleza misma del símbolo, que debe ser enseñado y aprendido para que se lo pueda valorizar en su justo lugar y su energía-fuerza se haga actuante.

Presentamos ahora la traducción de los siguientes cinco epigramas, igualmente en orden sucesivo:

Emblema VI.- Los campesinos arrojan sus semillas a la tierra
cuando ha sido removida por sus azadones.
Los Filósofos enseñaron a sembrar el oro en campos níveos,
que tienen el tamaño de una leve hoja.
Cuando tú hagas esto, pon mucha atención, porque verás
en el trigo, como en un espejo, el oro que germina.
Emblema VII.- El ave de Júpiter había construido en un peñasco
hueco su nido, en el que ocultó y alimentó a sus pollos.
Uno de ellos quiso sostenerse en el aire con las leves alas,
pero fue retenido por su hermano, ave aún implume. Así que
el volador regresó al nido que había abandonado.
Úneles la cabeza con la cola y así no habrás trabajado en vano.
Emblema VIII.- Hay un ave en el mundo superior a todas:
preocúpate sólo de encontrar su huevo.
La tierna clara rodea a la yema amarilla. Atácalo cautamente,
como se suele hacer, con una espada ardiente:
que Marte ayude a Vulcano. El pollo que salga de allí
será vencedor del hierro y del fuego.
Emblema IX.- Hay en el huerto de la Sabiduría un árbol
que da manzanas de oro, que deben haber sido cogidas por ti
junto con nuestro anciano. Enciérralas en casa de cristal
y llena de rocío, y déjales juntos muchos días.
Entonces él, que antes fue viejo, se saciará con el fruto del árbol
hasta que –¡maravilla!– se vuelva joven.
Emblema X.- Toda máquina del mundo pende de esta cadena:
que todo lo que es igual se regocija con lo igual.
Así que, únase a Mercurio con Mercurio, el fuego con
el fuego, y sea esta la meta dada a su arte.
Vulcano pone en movimiento a Hermes, pero el alígero Hermes, oh
Cintia, te libera, en tanto que a ti, Apolo, tu hermana.

Tal como vemos, el misterio “de una cosa única” se hace presente no más recorrer la literatura esotérica de los textos. Daremos otro ejemplo transcribiendo seguidamente los lemas 10 al 20 que se encuentran en la parte superior de los grabados:

Lema 10.- Da fuego al fuego, Mercurio a Mercurio: eso te bastará.
Lema 11.- Blanquead a Latona y romped los libros.
Lema 12.- La piedra que Saturno devoró creyendo que era su hijo Júpiter, fue puesta en el Helicón como recuerdo para los mortales.
Lema 13.- El cobre de los filósofos es hidrópico y requiere ser lavado siete veces en el río, como el leproso Naamán en el Jordán.
Lema 14.- Este es el dragón que se muerde la cola.
Lema 15.- Que la obra del alfarero, consistente en lo seco y en lo húmedo, te enseña.
Lema 16.- Las plumas que este león no tiene, las tiene el otro.
Lema 17.- Cuádruple órbita que rige esta obra del fuego.
Lema 18.- El fuego gusta de arder, no de producir oro, como hace el oro.
Lema 19.- Si matas a uno de los cuatro, inmediatamente morirán todos.
Lema 20.- La Naturaleza enseña a la naturaleza a vencer el fuego.


Frontispicio de Michael Maier, Atalanta fugiens. Oppenheim, 1618. Grabado de J. Teodoro de Bry. En él se narra sintéticamente de modo gráfico el contenido de la obra, a través de los distintos temas que se tratan.



Emblema I. El viento lo llevó en su vientre.



Emblema II. Su nodriza es la tierra.



Emblema III. Haz como la mujer cuando lava los paños.



Emblema IV. Une al hermano con la hermana
y ofréceles un filtro de amor.



Emblema V. Pon a un sapo sobre los pechos de una mujer para que lo
amamante. Y que muera la mujer y engorde el sapo con su leche.



Emblema VI. Sembrad vuestro oro en tierra blanca removida.



Emblema XXXVII. Tres cosas bastan al magisterio: humo blanco, esto es,
agua; león verde, es decir, el metal de Hermes, y agua fétida.

Y del 21 al 29 en otra traducción:6

Lema 21.- Traza un círculo a partir de un hombre y una mujer, luego un cuadrado, después un triángulo; traza finalmente un círculo y tendrás la Piedra Filosofal.
Lema 22.- Cuando tengas el plomo blanco haz trabajo de mujeres, es decir, COCINA.
Lema 23.- Llueve oro mientras nace Palas en Rodas, y el Sol se acuesta con Venus.
Lema 24.- El lobo devoró al rey y, una vez quemado, le devolvió la vida.
Lema 25.- El Dragón no muere si no es con su hermano y hermana, que son el Sol y la Luna.
Lema 26.- El fruto de la Sabiduría humana es el Arbol de la Vida.
Lema 27.- Quien intenta entrar en la Rosaleda de los Filósofos sin llave se asemeja al hombre que quiere caminar sin pies.
Lema 28.- El Rey, sentado en el baño laconio, es bañado y liberado de su negra bilis por Pharut.
Lema 29.- Cual vive en el Fuego la Salamandra, así también la Piedra.

Hemos incluido una serie de grabados (emblemata) de la obra, de tal interés, y tan sorprendentes o paradójicos, como sólo puede observarse en otros pocos libros del género. Tal vez, como se suele pensar el aspecto visual es el más importante en La Fuga al punto que Joscelyn Godwin cree ver con toda razón en las figuras, sus símbolos, sus poses, quehaceres, etc. las láminas de un tratado de la memoria, pues ese es precisamente el tipo de ejercicio asociativo que se recomienda en esos tratados.7

Debemos mencionar aquí en ese sentido varios otros juegos de láminas muy probablemente emparentados con el arte de la memoria como son los distintos tarocchi italianos de la época, y sus significados, entre los que son los más conocidos los florentinos y el Visconti-Sforza de Milán (mitad s. XV), –y el más autorizado, el mazo francés llamado Tarot de Marsella desde esa época vinculado con el Arbol de la Vida Sephirótico de la Cábala judía y sus tres niveles, dentro de una sociedad prioritariamente cristiana.

Igualmente las distintas colecciones de emblemata, –que tienen un antecedente en los Hieroglyphica de Horapolo–8 género que se cultivó en ese periodo y que llegó a ser propio de la época y muy difundido en ella, el cual ha desembocado en el mundo moderno en diferentes formas, como la fotonovela, el tebeo y los audiovisuales. Por cierto que estos emblemata no podrían haberse puesto de moda sin su gran difusión y el concurso de la imprenta.9



Tarot Visconti-Sforza, mitad s. XV. La carta corresponde
al arcano XXI, “El Mundo”, del Tarot de Marsella.



Arcano I, “El Mago”, del Tarot de Marsella.



Alciato, Emblemata. Milán 1522.
Emblema VIII: Que hay que ir por donde los dioses nos dicen.

“En la encrucijada hay un montón de piedras, del que sobresale una imagen truncada de Dios, hecha sólo hasta el pecho, pues se trata de un túmulo de Mercurio. Dedícale, caminante, una guirnalda, para que te muestre el camino recto. Todos estamos en una encrucijada, y en esta senda de la vida nos equivocamos si Dios mismo no nos muestra el camino”.



Cómo escriben “corazón”.
Cuando quieren escribir “corazón”, pintan un ibis. Pues el animal está íntimamente unido a Hermes, señor de todo corazón y raciocinio, porque también el ibis en sí mismo es semejante al corazón, sobre lo cual se cuentan entre los egipcios numerosos relatos.

Jeroglífico “corazón”. Horapolo, Hieroglyphica. París 1551.



Fray Diego Valadés, Rethorica Christiana, pág. V. Perusa 1579. Los que predican han de saber de Dios conociéndose a sí mismos a través de la Creación, por medio de número, peso y medida.



Fray Diego Valadés, Rethorica Christiana, Perusa 1579. El calendario azteca y sus indefinidas variables como método del Arte de la Memoria.



Grabado de Robert Vaughan en The Ordinall of Alchemy de Thomas Norton, incluido en Theatrum Chemicum Britannicum recopilado por Elías Ashmole. Londres, 1652.



El Templo de Salomón. Heinrich Bünting,
Itinerarium sacrae Scripturae…, Helmstadt 1582.



Juan Bautista Villalpando. De Postrema Ezechielis Prophetae Visione, T. II. Roma 1606. Asociación de la astronomía con el Templo de Salomón,
trazado en forma del cuadrado mágico de Saturno.



Juan Bautista Villalpando. Interior del Sancta Sanctorum del Templo de Salomón. De Postrema Ezechielis Prophetae Visione, T. II. Roma 1606.

Refiriéndonos a la parte musical de Atalanta Fugiens nada mejor que entregar la palabra a Joscelyn Godwin,10 un músico, que la ha traducido del latín y editado en lengua inglesa. Las tres voces presentes en cada fuga, relacionadas con Mercurio, Azufre y Sal en Alquimia, son según él:

1. Atalanta fugiens = Atalanta fugitiva.
2. Hippomenes sequens = Hipómenes, que va después de ella y la persigue.
3. Pomum morans = la manzana que retrasa la carrera y obstaculiza la huida.

Y subraya:

Con respecto a las fugas, Maier escribe: “Tal como Atalanta huye, así una voz repetidamente se escapa, y es seguida por otra como si fuera por Hipómenes. En la tercera voz, las otras se estabilizan y sujetan. Esta ultima es simple y suena con notas cualitativamente constantes como la manzana de oro”.

Acerca de la tercera voz nos dice igualmente Godwin:

La voz de la Manzana de Oro (= Pomum morans) es, por así decir, un principio básico invariable y estabilizador que mantiene unidos los opuestos en conflicto, y al mismo tiempo es el iniciador de todo nuevo proceso musical; ya que la voz de la Manzana de Oro siempre está presente al comienzo de las fugas, nunca entra después de otra voz.

Pero no sólo nos describe a lo largo de su estudio preliminar la música de Maier, sino que acompaña su edición con una cassette de las propias fugas; estas, que siguiendo el diseño de la obra se observan siempre en relación con los epigramas y grabados y no independientemente, son más bien intelectuales y parecen no haber sido especialmente diseñadas para ser ejecutadas, sino como ejemplos musicales para ser leídos al mismo tiempo que Atalanta.

Y Godwin agrega:

La forma de la fuga a tres voces es una de las mejores analogías que Maier podía haber escogido para su objetivo.

NOTAS
1 Autor de La Mónada Hieroglífica (1564) y un estudio introductorio –casi un libro– sobre los Elementos de Euclides.
2 Publicada en Londres. Ver S. Klossowski de Rola, El Juego Aureo. Siruela, Madrid 1988.
3 Símbolos de la mesa áurea de las doce naciones. Es decir, la fiesta Hermética o de Mercurio celebrada conjuntamente…
4 La obtención de las manzanas de dicho Jardín constituyó el duodécimo trabajo de Hércules. Según Diodoro las Hespérides son siete, llamadas Atlántidas; conocidas a nivel celeste como las Pléyades.
5 Traducción de Pilar Pedraza en S. Sebastián, La Fuga de Atalanta de Michael Maier. Ediciones Tuero, Madrid 1989.
6 De la edición incluida en S. Klossowski de Rola, El Juego Aureo, obra citada. Traducción J. Antonio Torres Almodóvar.
7 Como dato de interés destacaremos el primer tratado americano de la memoria, de 1579: Rethorica Christiana, de Fray Diego Valadés. F.C.E., México 1989. Ver también René Taylor: El Arte de la Memoria en el Nuevo Mundo. Swan, S. Lorenzo del Escorial, Madrid.
8 Obra curiosísima del s. V, con 189 ilustraciones, escrita originalmente en copto por Horapolo del Nilo y traducida al griego, describe los jeroglíficos-ideogramas egipcios en 102 de los grabados; se trata de otra obra de la baja antigüedad clásica, a la que toma el Renacimiento como modelo y le da carácter hasta nuestros días. Es, como puede pensarse, un libro pagano, único en su género, que sirvió de inspiración no sólo al Emblemata de Alciato (1522, dedicado al duque Maximiliano Sforza), sino a Hyeroglyphica de Piero Valeriano (Basilea, 1556), a Iconología de Cesare Ripa (Roma 1593), y tal vez a la misma Hypnerotomachia Poliphili (1499) en la que como vimos también son representados jeroglíficos egipcios que se trata de descifrar. Es muy curioso que la obra se hubiera descubierto en los comienzos del s. XV (el libro circuló en distintos países de modo manuscrito antes de su primera edición en 1505): ¿quién es Cristóforo Buondelmonte que la compra en la isla de Andros en 1416 y la lleva a Florencia? ¿por qué en esa isla? Muchas cosas llamativas se entretejen en el Renacimiento, de tipo mágico-hermético, en relación con Marsilio Ficino y sus compañeros de la ciudad celeste, como proyección hacia el futuro de la antigüedad clásica y de su antecedente cultural, la civilización egipcia. Ver Alciato, Emblemata (Editora Nacional, Madrid 1975); Cesare Ripa, Iconología (Ed. Akal, 2 tomos, Madrid 1996), y Horapolo, Hieroglyphica (id., Madrid 1991: primera edición en castellano de la obra, a cargo de Jesús M. González de Zárate). Recordando que para Ficino, Hermes Trismegisto al que con razón creía egipcio, era el mayor de los sabios.
9 Que colabora naturalmente a la difusión de las obras alquímicas; hay colecciones que presentan tres de ellas, ocho, o cinco como la recopilación de Ashmole, etc. (p. ej. Ars chemica 1566, Artis chemicae principes 1572, Artis auriferae 1593, Theatrum chemicum 1602, Musaeum hermeticum 1625, íd. reformatum et amplificatum 1677, con diez escritos) así como en el libro ya citado de K. de Rola El Juego Áureo, se dan cuenta de 38 obras del s. XVII. Son verdaderamente cientos los tratados de alquimia existentes en el catálogo de la biblioteca de James Young of Kelly (1811-83) realizado por John Ferguson (Bibliotheca Chemica, Kessinger Publ. Co., Kila MT, U.S.A.) así como en la obra de Jacques Van Lennep, Alchimie (Dervy Livres, París 1985); ver también el Apéndice IV de Hermetismo y Masonería, obra citada. A título de curiosidad, queremos destacar entre estos textos la novela alquímica de Claude Barthélemy Morisot, Peruviana, donde Enrique IV de Francia, protector de la alquimia, encarna el papel del Inca Manco Capac y María de Médicis el de Coya, prototipos de la pareja alquímica de cuya boda nacía el oro del Perú (Van Lennep, obra citada).
10 Michael Maier’s Atalanta Fugiens. An Edition of the Emblems, Fugues and Epigrams. Phanes Press, Grand Rapids MI, USA 1989.